Vòrtex Vital, conciencia más allá de la materia

¿Has intentado nunca observar fijamente el remolino que se forma al vaciar el agua del fregadero o las circunvalaciones que recorre la superficie de un río cuando se cuela por entre sus piedras? Estos flujos giratorios, a menudo turbulentos, que giran en espiral como si se tratara de un embudo, en dinámica de fluidos se denominan vórtex.

Su recorrido giratorio, casi hipnótico, nos sugiere el movimiento y el cambio constante que, sin embargo, mantiene su forma en un precario equilibrio dinámico.
La vida, en buena parte, responde también a este mismo principio.

Esta es la metáfora desde la que el BSI, conjuntamente con el Barcelona Knowledge Hub de la Academia Europaea hemos construido “Vórtex Vital”, una singular propuesta cultural que fusiona arte y ciencia para invitarnos a reflexionar sobre qué es en esencia la vida, desde el nivel microscópico al cósmico, y cómo la observación atenta de la naturaleza nos aporta claves para entender más allá de la materia.

Este acto, en el que se hibridan palabra, pensamiento y música, promueve el progreso paralelo de ciencia y conciencia como elemento fundamental para construir un futuro realmente sostenible.

 

Una simbiosis prodigiosa

Entre las muchas formas en las que la vida trata de organizar el caos, la entropía, en beneficio de su propia existencia, la simbiosis ocupa un lugar principal como forma de cooperación entre dos organismos para su mutuo beneficio.
Por esta razón también, la simbiosis es un concepto que estará muy presente en este acto.

En primer lugar, porque las visiones que se expondrán desde la ciencia, en las figuras de Ramon Margalef y John Lovelock representan una visión profundamente holística y simbiótica de los seres vivos, hasta el punto que este último, creador de la teoría Gaia y que este año cumple su centenario, contempla todo el planeta como un superorganismo vivo capaz de autorregular sus procesos fisiológicos.

En segundo lugar, porque la visión que nos ofrece el pensamiento de Raimon Pannikar, expresada artísticamente por Lídia Pujol en la parte final de este acto es nuevamente una hibridación, una simbiosis, entre espiritualidad y ciencia, entre Oriente y Occidente, de diversidad en la unicidad. Desde esta perspectiva, la vida es integración armónica entre contrarios.

 

La necesidad de un nuevo contexto

Los humanos estamos compartiendo una singularidad histórica en la que la ciencia y tecnología nos han llevado más lejos que nunca a un nivel de progreso que está modificando profundamente nuestros estilos de vida, de trabajo y de formas de organizarnos en la búsqueda del conocimiento, de la economía, la sociedad y la política. Todos estos avances requieren un alto nivel de conciencia y responsabilidad que, claramente, no se está dando.