La biomimética, pilar de la sostenibilidad

El reconocimiento de las soluciones bioinspiradas está cada vez tomando una mayor predominancia en el ámbito de la sostenibilidad. En un reciente informe de la Agencia Europea del Medioambiente (EEA), la Unión Europea apuesta claramente por impulsar la bioeconomía dentro de la economía circular; en este contexto, da un amplio margen a la incorporación de aportaciones conceptuales, técnicas y metodológicas basadas en la observación de la naturaleza.

Según las directrices explicitadas en el dosier “Circular Economy and Biomimicry – Patners in Sustainabiliity”,  la bioeconomía está llamada a ser el motor que impulse la economía circular en Europa. El documento favorece, en este sentido, la exploración de posibles sinergias, distancias y equilibrios entre la bioeconomía y la economía circular.

También hay otros indicadores sobre la relevancia de la biomimética. Uno de los más recientes es el informe del Consejo de Ministros de los Países Nórdicos, que ha elaborado un documento sobre el estado actual de la biomimética en sus territorios, que están formados por Suecia, Finlandia, Dinamarca, Noruega e Islandia. El estudio, que se inició en el 2013 y se concluyó este 2018, elabora también un amplio retrato de la incidencia de la biomimética en otros países del continente, como Alemania, el Reino Unido, Suïza o Francia.

Ambos estudios tienen puntos de coincidencia que invitan a un claro optimismo, en el sentido que los avances cada vez más acelerados de la tecnología se ponen al servicio de la sostenibilidad y del medioambiente, hecho que puede influir de manera decisiva a ayudar a detener, en alguna medida, los efectos perniciosos del cambio climático.