El Sahara Forest Project, un ecosistema árido

El nacimiento de la arquitectura

Como se ha enfatizado una vez más durante la última COP25, hoy más que nunca somos conscientes de que la relación entre el hombre y la naturaleza ha cambiado de forma radical a lo largo del tiempo, consecuencia, en parte, de una falta de madurez por lo que refiere a nuestro papel en el mundo. Si en la época primitiva la relación era la de una especie intrínsecamente atada a su ecosistema, esta interacción se ha ido desequilibrando, hasta llegar a la dominación completa por el hombre sobre su medio. La naturaleza es el hábitat primordial, el hogar de todos los seres vivos, cuyas evoluciones se han basado en la adaptación a este medio. Sin embargo, nuestro concepto de “habitar en la naturaleza” ha recibido fuertes influencias históricas, ideológicas, políticas y económicas derivadas de cada época humana, alejándose así de este principio natural ancestral. Desde sus orígenes, la arquitectura ha estado tanto en perfecta armonía como en plena contraposición con lo sublime del ambiente natural.

¿Cómo empezó el ser humano a “generar arquitectura”? El arquitecto genovés Renzo Piano afronta este tema resumiéndolo en un concepto muy sencillo:

La del arquitecto es una artesanía antigua como cazar, pescar, cultivar y explorar. Después de la búsqueda de la comida … llegó la del hogar. A un cierto punto, el hombre, insatisfecho de los refugios ofrecidos por la naturaleza, se convirtió en arquitecto.

Los orígenes de la construcción arquitectónica derivan de la necesidad del hombre de refugiarse, desde las más simples viviendas primitivas hasta la enorme complejidad de las mayores obras estructurales humanas. El proceso de industrialización y el desarrollo de la tecnología se han convertido en un arma de doble filo; hoy debemos reflexionar sobre las fronteras que separan el hogar del medio, consiguiendo acercarnos a él de nuevo, aprovechando los avances tecnológicos sin dañar el ecosistema. La biomimética es uno de los conceptos fundamentales para conseguir que la arquitectura restablezca esa relación inicial armónica y sensible, de acuerdo con las nuevas necesidades y preocupaciones de la era actual.

 

Un futuro sostenible

La empresa Exploration, fundada por el arquitecto Michael Pawlyn en 2007, representa uno de los grupos de investigación más avanzados sobre estas líneas conceptuales. El equipo crea arquitectura inspirada en procesos naturales, sacando provecho de las innovaciones tecnológicas más recientes para construir un mundo más sostenible. El proyecto más ambicioso de Exploration es el Sahara Forest Project, que plantea la creación de nuevos entornos arquitectónicos en armonía con un hábitat natural aparentemente hostil. Pawlyn y el equipo demuestran que, de hecho, sí es posible habitar zonas tan adversas como son las grandes áreas desérticas de África central usando el ingenio de la naturaleza.

Concepto de un prototipo del Sahara Forest Project en Túnez.

El proyecto se presenta como un potencial modelo a ser aplicado en otras zonas del mundo con características compartidas, y busca formar parte de un proyecto de reforestación y repoblación a nivel global como solución a los problemas de sobrepoblación mundial, generando vida, comida y agua orgánicamente en zonas de recursos escasos.

Este complejo arquitectónico está perfectamente adaptado a las extremas temperaturas del desierto e incluso alcanzaría la autonomía aprovechando aquellos recursos que sí se encuentran en abundancia en el ambiente desértico marino: el sol, el viento y el agua salada.  Estas son las principales fuentes para potenciar los ecosistemas desérticos, con el objetivo de que sean eficientes, autosuficientes, sin producir ningún tipo de desecho tóxico.

El complejo arquitectónico cuenta con unos amplios invernaderos autosuficientes, capaces de obtener agua, absorbiéndola del aire a través de un sistema de rejillas y unos condensadores situados en el techo. Este mecanismo toma inspiración del proceso vital de un tipo de escarabajo (Stenocara gracilipes) que vive en el desierto. El escarabajo del Namib condensa la humedad del aire y usa la morfología de su exoesqueleto para reunir la humedad en gotas más grandes, que finalmente lo abastecen del agua necesaria para sobrevivir. Esta bio-inspiración permite a esta zona, en principio muy árida y escasa en recursos, transformarse en un espacio biológicamente activo y productivo, y rico en vegetación y en vida.

Según un estudio de la NASA, cada metro cuadrado de desierto recibe entre 2000 y 3000 KW/h de energía solar al año. Esto significa que el Sahara podría producir más de siete veces la demanda de energía eléctrica de toda Europa y del norte de África, con casi cero emisiones de carbono. El equipo de Exploration estudió un sistema de espejos para incrementar la radiación solar y la producción de electricidad, con tal de impulsar una central eléctrica aun más productiva. El agua desmineralizada que necesita una central de estas características proviene, en este proyecto, de los invernaderos mismos. Para completar el sistema, el calor que se produce para obtener electricidad sirve para incrementar la condensación y obtener una mayor cantidad de agua.

Las zonas de sombra que produce la estructura son útiles para el cultivo de vegetales, mientras que la sal acumulada en los condensadores de los invernaderos se puede reorientar hacia materiales de construcción sostenibles (creando, por ejemplo, ladrillos de sal especialmente ligeros).

 

De regreso a la naturaleza

Este caso nos permite reflexionar sobre el potencial de espacios y propiedades aparentemente adversos o inhóspitos. En realidad, toda vida esconde una gran cantidad de elementos que contribuyen al equilibrio del ecosistema y a la supervivencia de la misma especie. Existen infinidad de recursos que los humanos podemos aprovechar para desarrollar soluciones inspiradas en la naturaleza.

Hay una enorme cantidad de posibilidades tecnológicas, pero ¿podemos renovar la relación con la naturaleza a través de la tecnología? En este contexto, el factor humano ha sido el detonante que ha desestabilizado la situación actual; por otro lado, puede representar la clave para volver a acercarnos de forma sostenible al ecosistema global.

Escrito por Elena Casalino / editado por Zoe Thomson