La naturaleza a nuestro favor

La naturaleza es una parte esencial de nuestra vida, incluso en nuestras relaciones sociales. Tan pronto llega el verano buscamos dejar atrás la monotonía de la ciudad, las cuatro paredes del despacho o de la escuela, y nos aventuramos en busca de la naturaleza para compartirla con amigos y familiares. Es importante, al relacionarnos con el medio ambiente, saber adaptarnos desde nuestra condición urbana para respetar la naturaleza y convivir con toda la vida que depende de ella. Esta relación, cultivada correctamente,  produce placeres mundanos y a la vez extraordinarios. La relación entre el medio ambiente y los humanos típicamente ha sido abusiva, dejando su huella en el planeta y engendrando las consecuencias que estamos viviendo hoy en día.

Nuestro planeta está pasando por un periodo de cambio climático potencialmente irrevocable, en la medida que la actividad humana puede agravar los condicionantes hacia un incremento de temperaturas que podría incluso llegar a exceder los límites que sostienen el delicado ecosistema de la Tierra. Aunque el cambio climático forma parte de los ciclos naturales geológicos, la velocidad en la que está ocurriendo actualmente supera la capacidad de adaptación de muchas especies, resultando en extinciones masivas a nivel planetario.

Nuestro consumo de los recursos naturales de nuestro medio de por sí son insostenibles: destruyen más rápido de lo que la naturaleza puede recrearlos. Según Thomas Friedman, en marzo de 2016 la temperatura promedio del planeta había subido 1,2ºC respecto al siglo XX. Además, el número de eventos climáticos extremos se ha disparado en más de un 300% desde 1989; lo mismo ha sucedido con los costes de reparación vinculados a ellos, lo que parece indicar que son también cada vez más destructivos. Desde luego, no ayuda que las predicciones de crecimiento de la población mundial apuntan a unos 9.700 millones de personas de cara al año 2050. Así pues, no solo nuestro tipo de consumo es inadecuado para el medio en que nos desenvolvemos, sino que además nuestros números sobre-explotan los recursos de los que disponemos y los consumen de manera incremental. Pero aunque la situación parece tenebrosa, tenemos la oportunidad de revertir muchos de los daños. Una educación ambiental dirigida a formar valores, actitudes y conductas a favor del medio ambiente tiene un enorme impacto en la transformación de esas actitudes, conductas y comportamientos humanos y nos lleva a adquirir nuevos conocimientos.

 

¿Qué podemos hacer para ayudar al planeta?

Ante estos problemas, la naturaleza ya nos proporciona todo lo que necesitamos para sobrevivir e incluso para adaptarnos a un ambiente en constante evolución. Mediante la biomimética, nos proponemos indagar en el funcionamiento de las especies que nos rodean y desarrollar el hábito de cuidar y protegerlas, con el fin de garantizar la supervivencia de nuestro medio natural. La única forma de conseguir este objetivo es empezar a frenar el cambio climático, usando las herramientas que la naturaleza misma nos proporciona: así, todos los índices alarmantes del cambio climático podrían ser regulados, con tal de mantener los niveles estables durante un período de tiempo prolongado. Stefano Mancuso considera que debemos adoptar un nuevo paradigma que ponga en primer lugar la responsabilidad de mantener una relación sana y consciente con la naturaleza, ayudándonos así a gestionar mejor los recursos, a evitar el desperdicio, a elaborar productos de mejor calidad y más duraderos, y a hacerlo todo de manera más eficaz, teniendo en cuenta una variedad de factores y no únicamente el beneficio económico. Para realizar este imperante giro de mentalidad, debemos reestructurar nuestro modo de relacionarnos con el medio que, desde su esencia fundamentalmente interrelacionada, nos enseña que en la naturaleza los modelos óptimos ya existen. Tan solo debemos aprender a entender su lenguaje.

Nuestra modernidad, desde las innovaciones tecnológicas y científicas hasta nuestra manera de concebir el espacio que nos rodea, está fundamentada en una conceptualización ordenada del espacio fuertemente influenciada por la Revolución Industrial.