¿Qué podemos aprender de la piel del oso polar?

Los osos polares son animales icónicos del Ártico y un ejemplo extraordinario de adaptación natural.

De hecho, estos animales son los mayores carnívoros terrestres de la Tierra pero, curiosamente, se les considera mamíferos marinos debido a que pasan la mayor parte de su vida en el mar helado y son excelentes nadadores.

En invierno la temperatura media de las regiones árticas oscila entre -34 y 0 Cº con picos que alcanzan hasta los -50 Cº, mientras que durante el verano la temperatura se sitúa entre los -10 y 10 Cº.

Los mares helados de las regiones árticas constituyen uno de los entornos más hostiles del planeta pero no así para los osos polares. De hecho, sus características físicas se han adaptado para tolerar perfectamente temperaturas extremadamente bajas, permitiéndoles moverse a través de la nieve, el hielo y las aguas heladas. En este sentido, cuentan con una gruesa capa de grasa que les protege del frío, aunque no es la única barrera con la que cuentan. Los osos polares también están envueltos con una piel blanca perfectamente diseñada que les proporciona camuflaje y aislamiento térmico. Pero ¿cuál es el secreto de esta increíble piel y cómo logra protegerlos? La respuesta está en el pelo de estos animales y, en particular, en su simple pero inteligentemente diseñada microestructura.

Tanto es así que su pelo es impermeable, debido a su particular estructura hueca que recuerda a la de un tubo o cable vacío. Este detalle puede parecer trivial, pero realmente juega un papel crucial a la hora de hacer frente al entorno extremo del Ártico. La particular forma de esta estructura hueca es capaz de atrapar aire en su interior, un elemento que es mal conductor de la temperatura y que convierte a cada pelo en una barrera térmica.  

En la Edad de Piedra nuestros ancestros ya comprendieron la capacidad de aislamiento térmico que les aportaban las pieles animales, un hecho que resultó decisivo para que pudieran sobrevivir durante las duras estaciones frías. Durante los últimos años las propiedades aislantes del pelo del oso polar han atraído el interés de la comunidad científica para el diseño de material innovador con propiedades térmicas mejoradas. El aislamiento térmico resulta crítico para la gestión de la energía, tal como sucede con el control de su uso y su gasto. La posibilidad de desarrollar nuevos y más eficientes materiales con propiedades de aislamento térmico mejorado podrían ser beneficiosos para un amplio rango de aplicaciones.

De hecho, la estructura hueca biomimética inspirada en el pelo del oso polar es actualmente una de las candidatas más prometedoras. Éste es el caso del sector de la construcción, con una necesidad creciente de mejores soluciones de aislamiento térmico para reducir el consumo energético.