Un nuevo compromiso para un mundo simbiótico

La celebración de “Mente y Materia” , primer acto conjunto organizado por el BSI y el Barcelona Knowledge Hub de la Academia Europae ha logrado, a nuestro entender, dos propósitos muy definidos.

En primer lugar, convertirse en un espacio de encuentro de fuentes diversas de conocimiento, arte y ciencia, desde el reconocimiento y la admiración mutua. Ambas parten de la intuición, de la percepción de signos trascendentes no evidentes para desarrollarse creativamente y dar un sentido al objeto de su interés.

Ambas nos sitúan en planes que nos impactan y nos transforman, como el descubrimiento, por parte de un buen número de los ayer presentes, que los humanos somos una unidad de convivencia evolutiva con nuestros microorganismos tal como nos explicaba Mercedes Berlanga, la visión holística que nos aporta la Teoría Gaia mostrada por Mercè Piqueras o como relató el Prof. Ricardo Guerrero, el cambio radical de perspectiva que supuso la confluencia de hechos sucedidos en 1968.

En un contexto muy diferente, Lidia Pujol impactó también a los asistentes expresando con una energía incontenible conceptos esenciales sobre la vida y la muerte, imprescindibles para una existencia plenamente consciente, presentes en los Vedas hindúes.

Por otro lado, activar la conciencia sobre la necesidad urgente de un compromiso firme para superar el antropocentrismo en beneficio de todos los seres vivos que compartimos esta extraordinaria anomalía cósmica llamada Tierra.

Querríamos compartir aquí las palabras con las cuales tratamos de aportar texto, contexto y pretexto a un evento que pone en primer término la Biomimètica.

“Mente y Materia” pretende mezclar de forma intencional las ciencias, las artes creativas y la conciencia social.

Este pensamiento consciente simbiótico se encuentra presente en tres grandes científicos, de origen diverso pero con focos comunes. Nos referimos a James Lovelock, Ramón Margalef  y Raimon Panikkar, pertenecientes a la misma generación (1918-19).

Nacidos los tres ahora hace cien años han estado, ciertamente, pensadores coetáneos en un tiempo convulso en el que la primera Gran Guerra del 14 y la Segunda después, sacudieron el mundo de forma global. Los tres aportan una visión profundamente holística y simbiótica de los seres vivos en este contexto planetario.

Como Biomimetics Sciences Institute reconocemos en ellos un nuevo espíritu, superador de una ciencia en continúa fragmentación de disciplinas y donde todos ellos quisieron ver una necesaria integración fructífera al servicio de la sociedad, ejemplificándolo en sus respectivos estilos de vida abiertos a todo, con la intensidad de trabajar tejiendo grandes complicidades a su alrededor y haciendo esfuerzos continuados para hallar, más allá de una metodología, el pensamiento universal que une la parte con el todo.

Ahora empezamos a entender y a atisbar sus inquietudes, mirando de profundizar en su pensamiento, para dar respuestas a un mundo huérfano de sentido y valores que pone en peligro la sostenibilidad del planeta y el desarrollo armónico de nuestra especie respecto a la Naturaleza y a la vida.

Cómo explica Marta Estrada en su crónica del diario Ara, el profesor Margalef siempre perseguía la síntesis, los principios generales que regían el comportamiento de los ecosistemas y continuaba diciendo metafóricamente: “existen muy pocas leyes de la Naturaleza… tan sólo unos rótulos en los que pone… por aquí no pases”

Finalmente, mencionar tan sólo el pensamiento de Raimon Panikkar, expuesto y expresado artísticamente por Lidia Pujol y su equipo en la parte final de este acto como una hibridación, una simbiosis entre espiritualidad y ciencia, entre Oriente y Occidente, entre la diversidad y la unicidad. Desde esta perspectiva, la vida es integración armónica entre contrarios.