Ruta biomimética por Barcelona

Barcelona es una ciudad con una superficie densamente urbanizada. Explica Xavier Querol, profesor e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que la población europea vive «empaquetada en ciudades», y que en «Barcelona somos muchísimos en poco espacio«. Esto provoca un alejamiento poblacional de la naturaleza y una urbanización de la vida, que poco responde a la naturaleza humana.

Desde el siglo XIX han sido muchos los intentos por «naturalizar la ciudad«. Es el ejemplo más característico el plan de Ildefons Cerdà para el Eixample (1860), una estructura ortogonal que se dispuso aprovechando la dirección de los vientos para facilitar la renovación del aire y que contaba con un reparto uniforme de zonas de servicios y parques. En teoría, este proyecto urbanístico aprovecharía la enmarcada y reducida disposición geográfica de la ciudad, comprimida entre Collserola, el mar, Montjuïc y el Besòs, pero hoy en día está claro que no se han cumplido los objetivos y la mayor parte del distrito está dedicada al coche, dejando poco espacio al peatón y la naturaleza.

Pero a pesar de esta desnaturalización que impera en Barcelona, aún hay muchos lugares y espacios de la ciudad que respiran inspiración biomimética y nos acercan a la naturaleza.

1. Jardín Botánico. Este jardín situado en Montjuïc es un homenaje a todas las regiones calificadas como mediterráneas del mundo, que ocupan un 5% de nuestro planeta y no se limitan al «mare nostrum».

Es un ambicioso proyecto del Ayuntamiento de Barcelona, fundado en 1999, que tenía la intención de recuperar un espacio abandonado y maltratado y convertirlo en un espacio para la ciudadanía. Hoy en día es uno de los espacios naturales más interesantes de la ciudad y la sede del imprescindible Instituto Botánico de Barcelona.

botànic barcelona

Dirección: Calle Doctor i Font Quer, s/n.

2. La Font del Gat, en el Poble Sec, tiene una historia que se remonta a la Exposición Universal de 1929. Está localizada en los jardines de Laribal de Montjuïc y tiene una terraza con unos naranjos donde la naturaleza es la protagonista. Aseguran los propietarios que los espacios verdes que rodean el bar «hacen que sientas como si la ciudad hubiera desaparecido«. Un lugar ideal donde tomar algo en la montaña más monumental de Barcelona.

font del gat barcelona

Dirección: Paseo de Santa Madrona, 28.

3. La Sagrada Família. A pesar de que no es un edificio «vivo» ni tiene una conexión directa con la naturaleza, su diseño es indiscutiblemente biomimético: copia la estructura de un bosque en sus columnas interiores.

Aun así, la Sagrada Familia es un ejemplo de una biomimética ya anticuada, que tiene una componente más estética y que ha evolucionado a una nueva arquitectura biomimética más moderna como la Gherkin Tower de Londres, que imita el sistema respiratorio de las anémonas para consumir menos y contribuir en la creación de una ciudad más sostenible.

sagrada família barcelona

Dirección: Calle de Mallorca, 401.

4. Parque Cervantes. La cultura catalana está muy vinculada a las rosas gracias a la fiesta de Sant Jordi. Barcelona también tiene una historia muy conectada a estas flores: entre 1929 y 1936, la capital catalana acogía el concurso internacional de rosas en el Palau de Pedralbes. Con el estallido de la Guerra Civil, sin embargo, la celebración se detuvo.

Años más tarde, se quiso recuperar esta tradición y el Parque Cervantes se convirtió en el centro neurálgico de la cultura de las rosas barcelonesas. Después de intentos fallidos en la década de los 80 para revivirlo, ha sido desde el 2001 que Barcelona ha conseguido renovar los vínculos con la tradición jardinera con el concurso de hibridación de nuevas rosas que tiene lugar en este parque, un imprescindible punto natural de Barcelona.

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Direcció: Av. Diagonal, 706.

5. Hotel Alma. La terraza del hotel, en pleno Eixample, te transporta lejos de Barcelona. Es un oasis verde en pleno pulmón barcelonés, y un lugar perfecto para degustar una carta con pinceladas de alta cocina en un ambiente verde que se aleja de la estética metalizada y robotizada o clásica y tradicional por la que suelen apostar los diseñadores de interiores en el mundo de la restauración.

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Dirección: Calle de Mallorca, 271.

6. El Botànic. Probablemente el único establecimiento del Gayxample donde puedes tomar una copa rodeado de naturaleza. Su nombre lo evoca todo: su terraza es un jardín donde el verde dicta la norma. Abierto de 6 de la tarde hasta entrada la madrugada, este local nocturno es la propuesta biomimética más gay-friendly.

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Dirección: Calle de Muntaner, 64.